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Trump se inclina por la juez conservadora Amy Barrett para la Corte Suprema

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha decantado por la jueza conservadora Amy Coney Barrett para ocupar en la Corte Suprema el asiento que pertenecía a Ruth Bader Ginsburg, fallecida de cáncer hace una semana, según filtró la Casa Blanca a varios medios norteamericanos a última hora de este viernes. Esa filtración se produjo justo cuando todavía tenía lugar en el Capitolio el velatorio de Ginsburg, al que acudió el candidato demócrata, Joe Biden.

La jueza Barrett tiene la victoria garantizada porque los republicanos controlan el Senado, que es la cámara donde se votará su candidatura, y la apoyan mayoritariamente. Con su entrada en el Supremo, este quedará controlado por una sólida mayoría conservadora. Es tradición que cada presidente elija, si le corresponde hacerlo por muerte, recusación o jubilación, a los jueces del Supremo según su criterio y las opciones de éxito que puedan tener en el Senado.

Este proceso de elección está siendo rapidísimo. Ni siquiera ha sido enterrada Ginsburg, un icono feminista para la izquierda norteamericana, y ya tiene sustituta elegida. Hasta ahora, este proceso de sustitución de un magistrado del Supremo ha tardado dos meses y medio. Ahora, el presidente Trump quiere que esté encarrilado y si es posible acabado antes de las elecciones del 3 de noviembre.

Los demócratas se oponen, pero poco pueden hacer al ser minoría en el Senado. En 2016, tras la muerte del juez conservador Antonin Scalia, Barack Obama eligió al magistrado Merrick Garland para sustituirle, pero los republicanos, mayoría en el Senado, lo bloquearon, alargando el proceso hasta que Trump ganó las elecciones y llegó a la Casa Blanca.

Por diversas circunstancias, el actual presidente ya ha renovado un tercio de los nueve asientos del Senado, un legado sin duda duradero y de gran relevancia, pues esos puestos son vitalicios.

La jueza Barrett, de Indiana, estuvo en la Casa Blanca dos veces esta semana y competía, sobre todo, con la también jueza Bárbara Lagoa, de ascendencia cubana y natural de Florida. Barrett se doctoró en derecho con matrícula de honor por la universidad católica de Notre Dame y en su carrera como juez se ha opuesto en sus fallos, entre otras cosas, a la reforma sanitaria de Barack Obama y al aborto libre, un asunto de vital importancia para el Partido Republicano.

A sus 48 años, será la quinta mujer en acceder al Supremo y la más joven en la actual bancada de nueve. Católica practicante, tiene siete hijos, uno de ellos adoptado en Haití y otro con síndrome de Down. La agrupación contra el aborto Susan B. Athony ha apoyado firmemente su candidatura, al considerarla “una excelente aliada del movimiento próvida”. Sustituye a una juez, Ginsburg, que estaba justo en el extremo opuesto, defensora en sus fallos y votos particulares de la libre interrupción del embarazo.

El presidente Trump prevé anunciar su elección formalmente este sábado en una conferencia en la Casa Blanca.

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