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Acabar con la «dependencia» de China y proteger la industria Estadounidense

En un principio, Trump hizo campaña sobre la promesa de que Estados Unidos debía centrarse en poner sus intereses económicos primero, pese a que ha dicho que el «Estados Unidos, primero» no significa «Estados Unidos solo». En cuestiones comerciales, el presidente ha tomado una dura postura con China, sumada a una política de protección de la industria manufacturera local frente a la competencia extranjera. Y esas siguen siendo las claves de su política comercial.


Durante todo su primer mandato, el mandatario ha enfatizado su trabajo renegociando antiguos acuerdos comerciales que él consideraba injustos para EE.UU., como el NAFTA con Canadá y México; o abandonando estos tratados, como el Acuerdo Transpacífico o TPP. En la campaña de 2016, también prometió que arreglaría el déficit comercial de Estados Unidos (la diferencia entre importaciones vs. exportaciones), que, por primera vez en 6 años registró una caída en 2019, pese a que los economistas no están de acuerdo en si esto sugiere una mejora de la economía.

La guerra comercial en curso con China ha elevado los impuestos en la frontera por un valor cercano a los US$500.000 millones en comercio anual y la primera fase del acuerdo entre ambos países ha mantenido la mayor parte de los aranceles. En agosto, Trump dijo que quiere ofrecer créditos fiscales para persuadir a las empresas estadounidenses para que saquen sus fábricas de China. «Acabaremos con nuestra dependencia de China», manifestó.

El presidente también impuso aranceles a productos de la Unión Europea (aunque este agosto ambos socios anunciaron su primera reducción de aranceles comerciales mutua en más de dos décadas); amenazó con esas medidas sobre el acero y aluminio de Brasil y Argentina, y recientemente volvió a cargar de aranceles a algunos productos de aluminio de Canadá.


Fuente: BBC NEWS

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